Enviado por el Q:.H:. Alex Dornbusch Lesmes.
En la noche del viernes 13 de octubre de 1307 fueron
detenidos – sólo en París – 140 miembros de la Orden del Temple por disposición
de Felipe el Hermoso, Rey de Francia, acompañado por la conducta entre neutral
y silenciosa del Papa Clemente V a quienes los Templarios respondían en forma
directa. Entre los arrestados estuvo Jacques de Molay, Gran Maestre de la
Orden.
A partir de allí, todo lo relacionado con esta historia
se hace confuso. El paso de los siglos, en lugar de haber ayudado a arrojar
luz, profundiza las tinieblas.
Empecemos por que nunca han estado del todo claras las
razones por las que el rey Felipe tomó esta decisión. El hecho de ser
importante deudor del Temple y de que, en su momento, no fuera admitido su
ingreso a la Orden nunca parecieron razones suficientes para su encarnizada
conducta que incluyó cárcel y torturas durante varios años para los detenidos.
Cabe consignar que la Orden de los Pobres Caballeros de
Cristo y del Templo de Jerusalén (habitualmente conocida como “Orden del
Temple”) contaba – en aquellos días – con un exorbitante poder económico y
financiero extendido por toda Europa. Esta institución movió en 300 años más
piedras para erigir castillos, templos y catedrales que los egipcios en la
construcción de las pirámides. Sólo para poner un ejemplo, fueron quienes
inventaron el “cheque del viajero” por lo que se podía depositar – pongamos por
caso – dinero en una casa templaria de Londres e ir retirando partes en París,
Roma, Atenas y tantas otras localidades, a medida que una familia hacía su
peregrinación a Tierra Santa. Contaban, además, con una enorme flota comercial
así como militar.
Sólo lo que estamos señalando obliga a pensar en un
consejo directivo compuesto por personas con reales conocimientos matemáticos,
geográficos, astronómicos, arquitectónicos, de ingeniería, etc. ¿Cómo es
posible entonces entender que el Gran Maestre Jacques de Molay fuera un
caballero que ignoraba la escritura y la lectura? Cabe entonces preguntarse si
éste no era el Gran Maestre exotérico, quien así era presentado a los profanos,
pero había otro sólo conocido por los iniciados más avanzados de la Orden ; el
Gran Maestre esotérico.
Es igualmente muy extraño que siendo los Templarios una
orden militar con un desarrollado servicio de informaciones, inteligencia y
espías hábilmente distribuidos, no hubieran tomado conocimiento de los planes
de Felipe por lo que fueron apresados tan fácil y sin oponer resistencia
alguna.
Está históricamente comprobado que cuando los agentes del
rey de Francia ingresaron al cuartel central del Temple, en París, no quedaban
allí ni documentos ni tesoros. La bóveda que los atesoraba estaba vacía.
Inequívoca referencia a que los superiores de la Orden se adelantaron a las
acciones del monarca pero que, tal vez, para evitar seguir siendo perseguidos,
permitieron que la cúpula pública fuera arrestada. De ser esto correcto, se
trató de un acto de enorme valentía personal y grandeza espiritual de aquellos
que, luego, permanecieron años detenidos y torturados hasta ser quemados en la
hoguera en su mayoría.
Finalmente diremos que al tiempo que aquellos caballeros
eran detenidos, la flota templaria (constituida por una treintena de
embarcaciones como mínimo) fondeada en el puerto de La Rochelle (que ellos
administraban y tenían fortificado sobre aguas atlánticas) y preparada de
antemano, zarpó esa misma noche. Hasta el presente no se conoce – con certeza –
cuál fue su destino. Desaparecieron para siempre.
Esos barcos que se hicieron a las aguas del Océano
Atlántico ¿llevaban a los verdaderos dirigentes del Temple así como los
numerosos documentos secretos – en su mayoría mapas de rutas marítimas – y cuantiosos
tesoros?
Como tantos hechos protagonizados por los Caballeros
Templarios, tampoco hay respuestas definitivas.
Antonio LAS HERAS es doctor en Psicología Social y
magíster en Psicoanálisis graduado en la Universidad Argentina John F. Kennedy.
Profesor universitario. Presidente de ACARMAS, Academia Argentina de Masonería,
Ciencias Primordiales, Iniciáticas y de la Tradición Hermética. Es Gran Prior
Magister de la Soberana Orden Militar del Templo de Jerusalén. (Templarios.)
Alex. Dornbusch. Lesmes